Fuente Diario Olé

El que no sultan juega en Brunei

Esta es la increíble historia de Darío Miotti, o de cómo un enganche de Claypole se conectó vía Internet y terminó en Brunei, jugando para el equipo del sultán.

Carlos Carpaneto. Cómo llegó Darío a obtener esa posibilidad y cómo fue el viaje a Brunei le dan un matiz novelesco a la historia. La chance de jugar en el sultanato se la consiguió Enrique Amarante, su representante, quien se contacta con todo el mundo futbolístico desde su web (www.elpotrero.com.ar). Amarante había conseguido un contrato que para Darío significaba un vuelco en su vida: 800 dólares semanales (3600 mensuales incluidos los viaticos, traslados ,alojamiento y pasajes aéreos) durante diez meses. "Para mí, fue lo mismo que me dijeran que me había ganado el Quini. Me mandaban los pasajes, me daban casa, comida… No iba a tener gastos, iba a ganar la plata", le cuenta Darío a Olé.
     
Miotti ganó con su equipo la Invitational Cup de Brunei.     

N o hay Beckhams, ni Ronaldos, ni Zidanes… Tampoco están el Manchester, ni el Real Madrid… No se trata de la Champions League, o la Serie A… No, ésta de Darío Miotti no es una historia de las que nutren al primer mundo del planeta fútbol. Y quizá por eso, por estar lejos de lo corriente, es que merece ser contada.

Darío tiene 26 años, es de Necochea, juega de enganche y a veces de delantero, y sus credenciales en el fútbol de AFA son un paso por la Reserva de Banfield (1996) y el título invicto de la D, en el 97, con Claypole. A partir de ahí, sus años de jugador transcurrieron en el fútbol de Necochea, donde las expectativas deportivas y económicas estaban un tanto limitadas. Por eso, nunca imaginó que pudiera haber alguna chance en el exterior. Y mucho menos, que podía darse en Brunei, en el lejano sudeste asiático, para jugar en el equipo de Hassanal Bolkiah, quien además de ser el sultán de Brunei ocupa, detrás de Bill Gates, el envidiable segundo puesto del ranking mundial de fortunas.

Antes de irse, la demora de dos meses para obtener el pasaporte le dejó un buen recuerdo de cómo funcionan las cosas en la Argentina. Finalmente, en abril del 2002 se embarcó en un vuelo rumbo a Borneo, la isla donde queda Brunei. "Fueron 12 horas hasta Auckland, Nueva Zelanda, y otras seis hasta Melbourne, en Australia. Tenía otras seis hasta Brunei, pero los que emitieron mi pasaje se equivocaron y pusieron Burnie, que queda en Tasmania, al sur de Australia, nada que ver… Por unas letras cambiadas casi aparezco en cualquier parte"….. Seguí leyendo el artículo